Desde el momento en que el señor
Todd llega a Londres, su aspecto te hace prever que algo pasará, algo oscuro... y es que el odio se ha impregnado no sólo en su faz blanca casi mortal, sino en cada una de sus canas, desea venganza... venganza... venganza... y cómo conseguir saciar su sed mortal siendo un sencillo barbero. La maldad abre puertas que antes no existían, el cerebro se inunda de ideas malignas y sólo necesita una cómplice, igual de sencilla y cuya presencia no podría inspirar sospechas ni al mismísimo
Sherlock Holmes.
Ambos viven en un barrio marginal de la capital londinense, quién se iba a fijar en esa gente, personas sin un pasado claro y a los que nadie importa...
Ayer mismo vi la película ¡por fin! Y andaba algo temeroso porque me encanta el cine de
Tim Burton, hablo en general porque como todo el mundo, él también ha tenido sus trabajos fallidos aunque que yo recuerde ahora mismo sólo ha tenido uno, el del
Planeta de los Simios, todos los detalles estaban hiper cuidados pero claro... el guión siempre pesa en una película y la verdad, me aburrió.
Siguiendo con
Sweeney Todd, mi temor era no sólo ese sino también que había visto su puesta escena en un teatro barcelonés con
Constantino Romero como protagonista y
Vicky Peña secundándole, salí tan pletórico del teatro que pensé que tal vez la película me iba a dejar algo indiferente. Y lo cierto es que vi el mismo musical de
Stephen Sondheim y
Hugh Wheeler, en una gran pantalla de cine, tal vez eso pueda ser algo que no beneficie a
Burton, pero en mi modesta opinión, cuando adaptas cualquier cosa al cine, ha de respetarse siempre la obra original porque sino... estás insultando al propio autor o autora.
Dicho lo cual, salí del cine igual que cuando salí de ese teatro, flotando y deseando haber visto más, que la historia hubiera seguido. Así que recomiendo ver
Sweeney Tood, quedando claro que sino te gustan los musicales no vayas porque aunque se trate de una historia de terror, ésta destila encanto, buen humor negro y una estética totalmente
burtoniana. Exquisita, sencillamente exquisita y los actores... un diez para ellos. Dudo mucho que
Depp consiga el oscar pero se lo merece por este papel y tantos otros... Lo mismo que
Burton o la misma
Helena Bonham Carter, por toda su trayectoria personal pero claro... qué más da eso, es mejor premiar a un personaje atormentado y con una psicología laberínticamente complicada, ¡anda! ¡ese es
Todd! Pero es tan oscuro que seguramente no le verán.