Wonderland era un magnífico parque de atracciones con montaña rusa de madera incluida, el traqueteo de la vagoneta te daba la sensación de que algún poste se caería y como si de un juego de dominó se tratará, una terrible cascada de las tablas se avalanzaría sobre ti. Pero nada de eso pasaba, era sólo una sensación que tenías, la imaginación exagera el miedo que experimentas así que después de la primera bajada a una altura considerable, te relajabas y empezabas a divertirte como tiempo atrás lo hacías de niño.
El vídeo que te he dejado se ve la montaña a la que yo me subí, llamada 'Beast', la siguiente que verás es otra que construyeron más adelante y claro está, la llamaron, 'la hija de la bestia'.
Este parque está muy lejos, en Sydney, tuve la gran suerte de poder conocerlo, creo que me lo pasé incluso mejor en el viaje de ida ya que iba acompañado de mi prima a la que hacía muchos años que no veía (se fue siendo una niña hacia esa gran isla llamada Australia), así que yo sólo quería hablar con ella de todo aquello que no pudimos hablar desde hacía... tanto.
Ajenos a todo, hablábamos en catalán en una tierra extraña, y a la vez apasionante, para mi. Lo remarco porque toda la gente pensaba qué éramos italianos.
De esto les hablaba a unos niños ayer, enfermos, los cuales esperaban su merienda mensual pero por falta de presupuesto, no la pude hacer.
Por lo general cuando estoy con adultos, gente como yo, prefiero quedarme callado y opinar de tanto en tanto, pero me gusta más escuchar, sólo participo si se me ocurre comentar algo interesante o divertido. Sino... mi silencio está más que asegurado. Naturalmente en las cenas, la cosa cambia, y si estoy en un local, ahí la música acalla mis palabras. En una fiesta, no comento nada ya que ni yo me conozco a veces.
Los niños son diferentes, quieren saber, tienen una capacidad innata de curiosearlo todo tan fascinante como ese parque de atracciones. Y si están ingresados en un hospital, las preguntas se acumulan hasta tal punto que vuelves a sentir la sensación de estar subido en esa vagoneta, sólo que no son tablas las que se precipitan sobre ti, sino sus miradas inocentes.
Esa inocencia es la que les ayuda a convivir con su enfermedad, no saben bien qué les ocurre pero reconocen que están enfermos y sólo desean una cosa, volver a su casa. Así que por eso decidí con ayuda de algunas personas, transmitirles esa sensación aunque fuera por unos horas, la de estar en su querido hogar donde el máximo problema que tenían era el inventarse una excusa para justificar su última trastada.
Este mes no pudo ser, no pude llevarles a su casa por un momento, pero les invité a mi cumpleaños, no era hoy pero para ellos sí. No estaban todos, no estábamos en su sala de juegos favorita, pero al menos estaba alguien que sabe que les quiere con locura. Con los más mayores, ya adolescentes, tuve la sensación de derrota, me hablaron sobre alguien a quien perdieron (allá todos son compañeros de batalla), saben que les entenderé porque viví lo mismo y apoyados en mi dejan que sus lágrimas corran por sus mejillas. Para más tarde, al salir por la puerta, ofrezcan la mejor de sus sonrisas. Ellos sí saben qué ocurre en su interior y están aterrorizados aunque no se lo digan a sus padres y hermanos, para no preocuparles.
La cabeza me da vueltas porque no fue suficiente la canción de cumpleaños, no fueron suficientes los pasteles, las sonrisas, hoy no pudieron salir de esa sala de espera que tanto aborrecen. Espero que el mes que viene sí pueda recaudar algo más de dinero para poder hacerles esa merienda que se ganan cada día.
Me llevé el iPod y les puse esta canción mientras hablaba de ese parque de atracciones, se repetía una y otra vez, algunos ya les han pedido a sus padres que quieren ir, eso que ya les he dicho que no es espectacular, sino muy tradicional, pero les da igua, ellos sólo quieren salir porque querrá decir que se curaron. Es más, ese parque ya no existe, lo demolieron hace cuatro años pero para qué quitarles una ilusión más.
Si quieres escuchar la canción sólo tienes que BAJARLA.



1 comentarios:
Post preciós, Sefarad...
Sensació de derrota? mai, maco... si aconsegueixes això que dius, de tornar les llàgrimes en somriures...
No sé de q va aixo de la Fundació ni del berenar, ni res... si vols informar-me: hadadeladiagonal@hotmail.com
Gràcies i un petó enorme.
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